Parte II

Recapitulemos… los padres fantasmas son algunos padres y madres de familia que dejan toda la responsabilidad de educar a los hijos a sus esposos o esposas. Recordemos también que no son padres que ya murieron, ni solteros ni divorciados… Son padres que están casados, pero apartados en la crianza, educación y cuidado de los hijos.

En la parte 1 de Padres fantasmas hablamos de algunas razones por las que existen los padres fantasmas, efectos en los hijos y algunas soluciones prácticas que nos ayudan a realizar el cambio. Hoy vamos a platicar más profundamente de cómo llevar a cabo esos cambios.

Los invito a que abran su mente, dispongan su corazón y se den cuenta de lo importante que es su participación en la vida de sus hijos “hoy”.

En la actualidad, no en todos, pero en la mayoría de los casos, ambos padres trabajan. Entonces, es muy valioso comprometerse y compartir responsabilidades en el hogar. Este punto es de suma importancia porque da seguridad a los hijos, se trabaja en equipo, los hijos saben que hay un adulto a su cargo que no lo va a dejar abandonado en ningún lugar, además los niños se dan cuenta que papá y mamá son un equipo, que se ayudan y se acuerpan. El cumplimiento de la palabra acordada es un compromiso, por ejemplo, llevar al entreno de fútbol a Juanito, llevar a Marisa a clase de baile, quién recogerá las calificaciones este bimestre, y quién pasará al súper.

Puede pasar que se atraviese algo en el camino por lo que no pueden cumplir, entonces, por favor, avisen a través de una llamada telefónica, una nota, algo que haga saber a la pareja que se le respeta tanto a él/ella como a los hijos, que ellos como familia importan más que nada. Es fácil decir o escribir: “hoy no puedo recoger a Juan en el colegio, ¿puedes hacerlo tú? La comunicación abierta, sincera y directa ayuda mucho en los arreglos internos sobre los niños y trae armonía en el hogar.

Se sugiere al padre fantasma que se involucre en la vida de sus hijos aumentando su presencia gradualmente. A veces los niños ven al padre fantasma con cierto temor porque se han formado una idea que papá o mamá es muy grande, lejano, muy importante… En otros casos incluso ven al padre fantasma como alguien enojado porque tristemente aparece solo para regañar. Tenga paciencia en ganarse la confianza de sus hijos, no abandone la lucha si al principio sus hijos no demuestran gran entusiasmo con su presencia, más bien, haga con cada acción una invitación para que esos momentos se repitan.

Puede, por ejemplo, designar un par de horas a la semana para pasar con cada uno de sus hijos individualmente, hacer algo que a él/ella le guste, tomar un helado, ir al zoológico, visitar una tienda de mascotas, salir y jugar pelota, montar bicicleta, en fin… Pregúntele: ¿Qué te gustaría que hagamos tú y yo hoy? A este tiempo que comparta con su hijo/a lo puede llamar: “Su tiempo especial”

Recuerde que uno de los regalos más preciados que puede dar a los suyos es su tiempo y atención verdadera. Por eso, cada oportunidad que tenga lo invito a que la aproveche, ¡sáquele el jugo al máximo! Sea generoso en palabras positivas, en palabras de aprobación y aceptación a los suyos, eso va a agregar sabor a su relación.

Cuando estén reunidos en familia pida a cada uno que proponga una actividad para compartir juntos y realícenla, que no quede en promesas, los niños se ilusionan, creen en lo que sus padres le dicen y sufren profundamente cuando van a la cama con sus ilusiones rotas.

Póngase al nivel de la edad que tienen sus hijos, sea niño con ellos, diviértanse juntos. Por favor, tírese al suelo, cocine, juegue de cosquillas, haga mímica, cante, baile… ¡Qué lindo es volver a ser niños con nuestros hijos! Es seguro que esos momentos van a quedar pegados en la mente y en el corazón de ellos como la miel en un recipiente.

Si usted ha sido un padre fantasma… haga una parada. Un “alto” en su vida, considérelo, aproveche la oportunidad de ser parte de la vida de sus hijos, nadie puede llenar su lugar, ni siquiera el padre que está presente en la crianza de sus hijos puede hacer lo que a usted le corresponde.

Si necesita pedir una disculpa a su pareja, hágalo, no pasa nada. Al contrario, usted está dando un gran paso para que su relación de pareja mejore al ponerse de acuerdo.

¡Este artículo es una invitación a “darse cuenta” de que el tiempo pasa muy rápido y que es “hoy” lo que tiene a su alcance para educar, amar y disfrutar a sus hijos!

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