Parte I

¿Cómo así? se preguntará. ¿Padres fantasmas? ¿Será porque murió? ¿O porqué se separaron? ¿Y quizás llegaron al divorcio? ¿Será porqué viven en otra ciudad…?

Empecemos por lo primero: ¿Por qué la comparación con un fantasma?

Pues es a esto a donde se orienta la respuesta: como saben, un fantasma es una sombra pasajera de una persona. Su presencia es momentánea; pasa tan rápido que el que observa no sabe si fue real… Así son algunos padres y madres de familia cuando dejan toda la responsabilidad de educar a los hijos a sus esposos o esposas.

Son varias razones por las cuales una persona, sin darse cuenta, puede ser un padre o madre fantasma. Algunos se concentran en el éxito de su carrera profesional. Otros llevan arraigadas consigo creencias de su hogar en el cual la educación y crianza de los hijos correspondía a las mujeres, dejando a los hombres como proveedores únicamente. Algunos padres ven a sus hijos como inferiores y no les dan la importancia que merecen sencillamente por ser tan pequeños, creen que hay cosas más importantes en las cuales invertir su tiempo y piensan que su presencia constante no es vital en la infancia de sus hijos, piensan que con uno de los dos que esté con los hijos será suficiente.

Es difícil comprender cómo un niño que tiene a sus dos padres y que viven en la misma casa pasa tanto tiempo solo, por ejemplo. Es difícil comprender cómo en otros casos, se suele compensar con cosas materiales el tiempo que no se ha compartido con ellos. Los regalos materiales y las comodidades son buenas y a los niños les encantan, pero más que eso, sus hijos los necesitan y los quieren a ustedes presentes en sus vidas.

Queridos papás y mamás, les comento que esta ausencia de uno de los padres en la vida de los hijos trae consecuencias. Entre ellas, está que el niño carece de la relación con la figura del padre fantasma (sea papá o mamá); esta relación es de vital importancia, pues los padres son los primeros hombres y mujeres en la vida de los hijos, es a través de ellos que aprenden el rol de ser hombre o mujer en la sociedad. También a través de su cuidado y protección constante se les provee de seguridad, la cual es una de las necesidades básicas de los niños. Además, por medio de su orientación se les trasladan valores.

¡Cuán importante son sus palabras, abrazos y caricias para que reciban amor incondicional y vayan construyendo autoestima!

Por otro lado, otra consecuencia es que el padre que tiene la responsabilidad de la crianza se siente cansado, solo y frustrado por no tener el apoyo en el cuidado y formación de los hijos que los dos decidieron tener. No existe ese frente en común para tomar decisiones y aplicar reglas. Es probable que la relación de pareja también sufra un deterioro debido a la dinámica familiar del padre fantasma.

Se preguntará, “¿Y ahora qué hago? ¿Aún estoy a tiempo de enmendar mi ausencia?” ¡Sí, claro que sí! Mientras tengamos vida podemos hacer una parada… un alto, darnos cuenta y dar un giro para mejorar y para dar vida a la más grande empresa en la que pueda invertir: ¡sus hijos, su familia!

Le comparto a continuación, algunas ideas que han sido probadas y que han funcionado a algunos papás y mamás que fueron fantasmas pero decidieron cambiar:

  • Si ambos trabajan, comprométanse a compartir responsabilidades en el hogar; sean muy leales con su compromiso.
  • Involúcrese aumentando su presencia gradualmente. A veces los niños ven al padre fantasma con cierto temor porque se han formado una idea que papá o mamá es muy grande, muy importante, incluso enojado.
  • Comparta tiempo con cada hijo; esto le dará la oportunidad de conocerlo, de saber cómo piensa y cómo se siente. Este punto se refiere a lo que hemos escuchado últimamente como tiempo de calidad.
  • Comparta un tiempo con todos sus hijos juntos, en familia.
  • Pedir a cada miembro que proponga una actividad para compartir juntos y realizarla; de verdad propóngase llevarla a cabo.
  • Ponerse al nivel de la edad de sus hijos, sea niño con ellos y diviértanse juntos.
  • Tomar conciencia que el tiempo pasa rápido y que es “hoy” lo que tiene a su alcance para educar, formar, y disfrutar de sus hijos.
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